Las víctimas sin llanto, es un documental dirigido por la periodista Vanessa Perondi y la cineasta Sara Gallardo, pone el foco en el sufrimiento de las mujeres a las que la guerra civil dejó viudas, sin pensión, humilladas, estigmatizadas, cargadas de hijos pequeños a los que criar, enlutadas, con miedo y sin derecho a llorar.

“No son víctimas de violencia directa, sino de violencia estructural, ése es el poso en el que tuvieron que vivir. Son las últimas de la cadena y no han sido reconocidas como víctimas, cuando también lo fueron”, explica la directora, la periodista Vanessa Perondi.

En este documental donde las hijas y nietas de represaliados por la dictadura franquista en la Bahía de Cádiz confeccionan su propio relato. Es el relato de las víctimas de las víctimas. “Porque son mujeres que no fueron objeto de violencia directa, pero que sí quedaron en una situación violenta y cuyo miedo y dolor ha traspasado generaciones”.

 Entre otros casos, Rocío Palacio creció sin saber por qué mataron a su abuelo. En su casa nunca se ha hablado de las causas que envuelven el asesinato. “El miedo también se hereda”, afirma esta joven que supo por qué mataron a su abuelo cuando vio la película ‘Tierra y libertad’. “A mi abuelo lo mataron por defender un mundo mejor”, subraya Rocío, quien relata que su madre, víctima del miedo heredado, salió “escopetá” de un acto de la Asociación por la Memoria Histórica cuando vio sacar una bandera republicana.

Una historia “de dolor, de duelo no cerrado, del miedo que se contagia de generación en generación “.

Información obtenida de la publicación del día 16 de marzo de 2016 del Diario de Cádiz y de Olivia Carballar | La Marea

Esther Martínez , Ser y Sentir

Este es sólo un ejemplo, una de tantas vivencias a que nos referimos cuando hablamos de memorias transgeneracionales que nos pueden estar afectando negativamente en la actualidad.

Es el duelo no cerrado, el miedo que se contagia de generación en generación y que muchas veces, al no conocer nuestra historia, nos impide seguir nuestro camino.

En el caso arriba mencionado, estas mujeres que tuvieron que salir adelante en medio de una dictadura no llegaron a ser conscientes, por diversos motivos, de que ellas mismas también eran víctimas:

  • Perdieron al marido y tuvieron que sacar adelante en solitario a sus hijos, sin tener tiempo ni para llorar, y mucho menos para exigir justicia.
  • A algunas les volvieron sus maridos, pero en unas condiciones pésimas, con enfermedades físicas y psíquicas. Con lo cual, no sólo asumieron la tarea de sostener a sus hijos, sino también a su propia pareja.

Como se comenta en el documental, el miedo y el dolor se han traspasado de generación en generación. Estas emociones son las que quedan como información a nivel celular, las que se heredan y las que hoy en día nos encontramos que están somatizando las nietas o bisnietas de estas víctimas, con problemas psicológicos o físicos, como numerosos problemas de infertilidad o de abortos repetitivos, de no encontrar pareja estable, no querer formar familia, o vivir con miedo de ser abandonada por su pareja.